Salir de Viaje banner
Enlace twitter Salir de Viaje
Enlace facebook Salir de Viaje
Redes Sociales
Redes Sociales

Noticias Montañas Costa Dorada

Montañas de la Costa Dorada, cinco rutas para descubrir paisajes insólitos y pueblos con encanto

Montañas Costa Dorada / Promotourist
© Salir de Viaje

En coche o en moto, los recorridos muestran los principales atractivos culturales, naturales y gastronómicos para disfrutar en familia, con amigos o en pareja.

Desde pintorescas ermitas rodeadas de naturaleza, hasta un imponente monasterio cargado de historia. Las Montañas de la Costa Dorada son depositarias de un importante legado histórico, monumental y natural que da forma y embellece el paisaje de estos pueblos del interior de la comarca del Baix Camp. La historia y la naturaleza han sido generosas, y han dejado la impronta de diferentes culturas y estilos arquitectónicos así como espectaculares paisajes y espacios naturales ideales para descubrir en familia, con amigos o en pareja.

A partir de cinco rutas que recorren los diferentes pueblos de la zona, las Montañas de la Costa Dorada muestran la arquitectura tradicional y popular, y las bellas y sobrias edificaciones de piedra, enmarcadas en calles estrechas y empinadas que se adaptan a las imposiciones de un terreno irregular.

Entre pueblos bucólicos y rincones insólitos emergen parajes naturales que ponen a disposición del visitante itinerarios a recorrer en coche o en moto, con recorridos por los principales atractivos paisajísticos, naturales, culturales o gastronómicos. Algunas de las rutas son las de las Montañas de Prades, la de la Sierra de la Mussara, la de la Baronía de Escornalbou, o la de los Paisajes de la Avellana

En coche o moto por las Montañas de Prades
Ruta que parte de Arbolí, un pequeño pueblo lleno de calma, donde destaca la iglesia de Sant Andreu y la ermita de Sant Pau, y continúa hasta La Mussara, donde la calma es absoluta. Este pueblo deshabitado es punto de salida o de llegada de 2
numerosas rutas senderistas y uno de los mejores miradores sobre el Camp de Tarragona. En la Febró, se puede visitar el pueblo y el mirador de los Cingles. La siguiente parada, Prades, requiere de un tiempo para admirar su casco antiguo, con la iglesia, la fuente renacentista y la plaza porticada. También es del todo recomendable visitar el Centro de Interpretación de las Montañas de Prades. En Capafonts se puede admirar la bella fachada medieval de Cal Macià -edificio que una leyenda de origen incierto señala como posible casa natal de Cristóbal Colón- y el antiguo horno de pan. La ruta continúa hasta Mont-ral y l’Aixàvega, en la comarca de l’Alt Camp, entre preciosos bosques y paisajes. El siguiente pueblo es l’Albiol, desde donde se puede disfrutar de una impresionante panorámica.

En coche o moto por la Sierra de la Mussara
Alforja conserva vestigios de las murallas y de un castillo. Uno de los edificios más representativos es la iglesia de Sant Miquel, del s. XVII, con un magnífico campanario neoclásico. Otra construcción interesante es la ermita de Sant Antoni y el santuario de la Virgen de Puigcerver. En el siguiente pueblo de la ruta, Arbolí, destaca la iglesia de Sant Andreu y la ermita de Sant Pau. De camino hacia la Mussara se pasa cerca del antiguo campamento militar de los Castillejos, que funcionó del 1950 al 2000. En la Mussara las vistas son inmejorables. La cota máxima de la sierra que lleva su nombre es el Puigpelat (1.071 m). La carretera desciende hasta Vilaplana, que tiene como edificio destacado la iglesia de la Nativitat de la Virgen, con fachada barroca. Desde la plaza de Cataluña de esta población se observa una peculiar perspectiva de los riscos de la Mussara.

En coche o moto por la Baronía de Escornalbou
La ruta recorre parte de la antigua baronía creada en el siglo XII para repoblar el territorio. El primer pueblo del itinerario es l’Arbocet, con dos únicas calles, la de Baix y la de Dalt. Destacan la iglesia y las dos torres de defensa. En Vilanova d’Escornalbou, los lugares a resaltar son la iglesia de Sant Joan Baptista y el edificio de Cal Peirí, que tiene adosada una torre cuadrada. El castillo-monasterio de Escornalbou, en el término de Riudecanyes, se puede visitar interiormente, además de disfrutar con las vistas desde el cerro en el que se ubica, o pasear por el camí dels Frares, que rodea la montaña de Santa Bàrbara. En l’Argentera, las calles invitan a pasear, y en Duesaigües se pueden admirar los dos monumentales puentes de piedra construidos en 1893, uno de los cuales es Elemento del Patrimonio Industrial de Cataluña. Al siguiente punto, Riudecanyes, se llega tras bordear el pantano, muy integrado en el paisaje. Las calles del pueblo llevan el nombre de los días de la semana, excepto del jueves.

En coche o moto por la Tierra de los Dips
La ruta hace camino por tierras llenas de mitos y leyendas. La ermita de la Virgen de la Roca es un punto destacado. Tiene al lado una capilla cúbica dedicada a Sant Ramon, pintada de blanco para guiar a los marineros. En Colldejou, destacan la iglesia de Sant Llorenç, con campanario octogonal, y la Mola de Colldejou, lugar preferido por los excursionistas y donde, según una leyenda, hay un tesoro escondido. El itinerario sigue hasta Pratdip, un topónimo que, según la tradición, proviene de los dips, unos perros de apariencia vampírica que permanecen en el imaginario popular. Del municipio cabe resaltar el castillo, la iglesia de Santa Maria, de vuelta gótica y ábside y portalada románicos, y el santuario de Santa Marina. El último lugar de la ruta es Llaberia, situada ya en la Ribera d’Ebre y con una notable iglesia románica y un museo con instrumentos antiguos. El pueblo fue refugio del guerrillero Carrasclet.

En coche o moto por los Paisajes de la Avellana
Almoster cuenta con una iglesia de 1704 y varias casas señoriales. Maspujols también tiene edificios nobles –uno de estos construido por un indiano- y un elegante campanario barroco. L’Aleixar destaca por su plaza con soportales y la iglesia de San Martí Bisbe, de los siglos XVII-XIX y con una rica ornamentación interior de la época, dado que no fue quemada durante la Guerra Civil. En las afueras se encuentra la encina del Mas de Borbó, considerada la más vieja de Cataluña. En les Borges del Camp es necesario admirar la iglesia barroca de la Virgen de la Assumpta y la ermita de la Virgen de la Riera, de aire modernista. En Botarell, en cambio, la iglesia es renacentista. En la entrada del pueblo está la Pedra Fita, antiquísimo monumento megalítico, y cerca del núcleo también encontramos el impresionante pino de la Mallafrena, de 18 metros de altura. La ruta se acaba en Riudecols, que tiene como edificio más notable la iglesia de Sant Pere, del siglo XVIII.


© 2005-2011 Salir de Viaje